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3 feb 2026
El Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España (INGITE), entidad de la que forma parte el Consejo de Colegios de Ingenieros Técnicos Agrícolas, ha publicado un análisis por Comunidades Autónomas del III Informe sobre los estudios universitarios de Ingeniería en España, presentado el pasado mes de noviembre y elaborado a partir de datos oficiales del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
El estudio de los datos confirma una tendencia preocupante: aumentan los grados universitarios que no habilitan para ejercer la profesión de ingeniero/a, mientras disminuyen los estudios habilitantes, esenciales para sectores estratégicos del país.
El informe constata además una concentración territorial del alumnado y de los egresados, ya que Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid reúnen el mayor número de estudiantes y titulados en Ingeniería. Solo tres comunidades —Andalucía, Cataluña y Madrid— ofrecen todas las ramas de Ingeniería, lo que evidencia desigualdades en el acceso a estos estudios según el territorio.
“Los datos de este estudio confirman una realidad que desde el INGITE venimos advirtiendo desde hace años: el sistema universitario español está generando un crecimiento sostenido de titulaciones y egresados en Ingeniería no habilitante, mientras que las titulaciones habilitantes, vinculadas al ejercicio profesional regulado, se estancan o incluso disminuyen en muchas comunidades autónomas”, asegura el presidente de INGITE, Jose Antonio Galdón.
Uno de los datos más significativos del análisis es el crecimiento generalizado de los grados no habilitantes en una amplia mayoría de las Comunidades Autónomas, frente a la caída de los grados habilitantes, que son los que permiten ejercer profesiones reguladas con garantías técnicas y de seguridad.
Destaca el caso de La Rioja, donde el número de estudiantes de Ingeniería ha crecido un 190%, impulsado casi exclusivamente por titulaciones no habilitantes, que aumentan más de un 430%. En el extremo opuesto, Extremadura registra el mayor descenso de alumnado en Ingeniería, con una caída superior al 20 %.
La reducción de estudiantes en grados habilitantes es especialmente acusada en el Principado de Asturias (-28,56 %), Castilla y León (-28,79 %) y Extremadura (-34,02 %), mientras que Illes Balears (+14,26 %) es la única comunidad que presenta un aumento significativo en este tipo de estudios.
Como indica Galdón: “Este desequilibrio no es neutro. Tiene consecuencias directas sobre los estudiantes, que acceden a Grados con denominación de Ingeniería sin una salida profesional clara, y sobre la sociedad, que necesita ingenieros con atribuciones y responsabilidad para garantizar la seguridad, la calidad y la sostenibilidad de las infraestructuras y servicios.”
El informe también muestra una evolución desigual entre las distintas ramas de la Ingeniería. Las titulaciones vinculadas a ámbitos tecnológicos emergentes, especialmente Ingeniería Informática, concentran el mayor crecimiento de matrícula y egresados.
Por el contrario, ramas clave para la economía y los servicios públicos, como Ingeniería Civil, Minas y Energía, Naval o Topografía, continúan perdiendo alumnado y titulados. En algunas comunidades, el número de egresados en estas especialidades es inferior a diez al año, lo que plantea un serio problema de relevo profesional.
El análisis refleja además una expansión de la oferta universitaria privada, centrada mayoritariamente en grados no habilitantes. Desde 2015, comunidades como Andalucía, Aragón y La Rioja han multiplicado el número de titulaciones privadas en Ingeniería, mientras que otras regiones no cuentan con ninguna universidad privada en este ámbito.
“El estudio pone de manifiesto, además, una creciente fragmentación territorial, con diferencias muy significativas entre comunidades autónomas, y un fuerte incremento de la oferta de ingeniería en universidades privadas, especialmente en titulaciones no habilitantes. Esto exige una reflexión profunda y una respuesta coordinada por parte de las administraciones educativas”, apunta el presidente de INGITE.
Aunque la presencia femenina en la Ingeniería mejora de forma progresiva, las mujeres representan todavía en torno al 23 % del alumnado de Grado.
Comunidades como Illes Balears (+41,43% de mujeres matriculadas) y La Rioja (+225,08%) registran importantes incrementos de mujeres matriculadas, mientras que en otras, como Asturias (-6,26 %) o Extremadura (-20,59%), se observan descensos. La brecha sigue siendo especialmente acusada en las ingenierías tradicionales.
Para INGITE, estos datos evidencian un problema estructural del sistema universitario, que genera confusión entre los estudiantes, debilita las profesiones reguladas y pone en riesgo la capacidad de España para afrontar retos como la transición energética, la digitalización, la modernización de infraestructuras o la seguridad industrial.
“Desde el INGITE defendemos que no se trata de limitar el acceso a los estudios de Ingeniería, sino de alinear la oferta universitaria con la realidad profesional y normativa, garantizando transparencia para los estudiantes y coherencia entre denominación, formación y efectos profesionales.”
“España no puede permitirse un sistema que diluya el concepto de Ingeniería. Necesitamos una planificación responsable de las titulaciones, una protección clara de las ingenierías habilitantes y un marco normativo que reconozca plenamente a los graduados en Ingeniería como profesionales esenciales para el desarrollo económico, industrial y tecnológico del país. Este estudio debe servir como base para un diálogo serio entre universidades, administraciones y organizaciones profesionales. Desde el INGITE tendemos la mano para trabajar conjuntamente en un modelo más justo, claro y alineado con Europa, que ponga en el centro a los estudiantes, a los profesionales y al interés general”, concluye José Antonio Galdón.
“España no puede permitirse un sistema que diluya el concepto de Ingeniería. Necesitamos una planificación responsable de las titulaciones, una protección clara de las ingenierías habilitantes y un marco normativo que reconozca plenamente a los graduados en Ingeniería como profesionales esenciales para el desarrollo económico, industrial y tecnológico del país.
Este estudio debe servir como base para un diálogo serio entre universidades, administraciones y organizaciones profesionales. Desde el INGITE tendemos la mano para trabajar conjuntamente en un modelo más justo, claro y alineado con Europa, que ponga en el centro a los estudiantes, a los profesionales y al interés general”, concluye José Antonio Galdón.
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