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“Por mucha tecnología que tengamos, con lo que al final tenemos que contar es con el campo y su gente”

Juan de Benito, experto en Fitopatología:
“Por mucha tecnología que tengamos, con lo que al final tenemos que contar es con el campo y su gente”

Juan de Benito es todo un Ingeniero Técnico Agrícola, o Perito Agrícola, como él se denomina. En él han confiado centenares de empresas y profesionales, a quienes de Benito ha aportado conocimiento, experiencia y hasta amistad. Se le puede considerar un experto en Fitopatología, y desde esa especialización y amplia carrera, ha sido un pilar fundamental en la creación del Symposium de Sanidad Vegetal que organiza el Colegio ITA de Andalucía Occidental, su Colegio. Esto es lo que nos cuenta sobre la profesión, la evolución del sector y la colegiación.

¿Qué le aporta a un Ingeniero Técnico Agrícola la Licenciatura de Derecho y a un Licenciado en Derecho la titulación de Ingeniero Técnico Agrícola?

Déjeme que le cuente algo. Cuando yo estaba terminando el Bachillerato, de Letras, se me planteó un terrible dilema: ¿Qué estudiar? Filosofía y Letras me encantaba, pero para qué, ¿para dar clases?, ¡no! Derecho, ¿para tener que estar resolviéndole los problemas a los demás? Tampoco me apetecía. Me gustaba el campo. Así que me decidí por Perito Agrícola. ¡Y estoy encantado de que esta haya sido mi decisión (primera) y mi profesión!

Pero mira por dónde, mi segunda profesión en paralelo ha sido las docencia. Derecho me ha dado una gran formación, pero al final con lo que disfruto es con mis estudios de Historia del Arte, lo más parecido a la antigua Filosofía y Letras. ¡Predestinación!

Una de sus especialidades es la Fitopatología, ¿qué importancia le da a la prescripción sanitaria por parte de un Ingeniero Agrícola a la hora de aplicar un tratamiento fitosanitario?

¡La Prescripción sanitaria! Una de las asignaturas pendientes de nuestra profesión por más que se intenta resolver esa carencia. Para mí, absolutamente fundamental para ser reconocidos y avalados como verdaderos especialistas responsables.

¿Qué proyecto de asesoramiento de los muchos que ha dirigido ha sido el más complejo y por qué?

Me quedo con el ‘proyecto’ de formar durante algo más de 30 años a cientos de Ingenieros Técnicos Agrícolas, y poder presumir de ser amigo de muchos de ellos, y de que ellos me consideren así.

 ¿Qué retos cree que deberán afrontar las empresas del sector agroalimentario en el futuro?

Es que es un sector tan amplio y variado que me resulta complicado el aventurar su evolución.

No obstante me parece observar cómo el consumidor empieza a ser objeto de puras estrategias de marketing, al ofrecérsele nuevas líneas de productos, que con demasiada frecuencia resultan fallidos o fruto de modas pasajeras, pero que en definitiva repercuten en los productores tradicionales que se ven inducidos o involucrados en esos cambios o arrastrados a participar en esas nuevas producciones.

¿Qué le diría a un nuevo egresado en Ingeniería Agrícola?

Que a pesar de la impresionante cantidad de medios tecnológicos con los que va a contar y que con seguridad le van a ayudar en cualesquiera que sean los trabajos que vaya a realizar, no debe olvidar que el medio con el que al final tendrá que contar será con el campo, y sobre todo con su gente.

¿Qué valoraría de su Colegio Profesional? ¿Qué ha aportado su Colegio a la profesión?

Me siento un privilegiado por haber pertenecido a este Colegio y haber conocido y haber colaborado en lo posible con las personas que en cada momento lo han hecho grande y lo han convertido en un referente de grandes profesionales para la agricultura en Andalucía.

En su opinión, ¿cómo deberían ser los Colegios Profesionales del futuro?

Para mí está claro que dejando aparte los Colegios tipo Médicos, Arquitectos, Abogados, y similares, cuya pertenencia prácticamente condiciona y faculta a sus titulados para el ejercicio de la correspondiente profesión, el resto de los Colegios deben buscar en el presente-futuro inmediato una nueva razón de ser. Ya no es aquello de la defensa de la profesión, el evitar el intrusismo, el avalar la calidad de un trabajo con un Visado, etc. Eso ya “no vende”. ¿Entonces?

Desde hace tiempo entiendo que su posible viabilidad estriba en convertirse en Asociaciones de Profesionales por Especialidades y/o Actividades, y con un ámbito marcado por la tipología profesional y la importancia numérica de sus asociados. ¿Vuelta a los Gremios? Pudiera ser.