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3 jun 2026
Directora del Programa del Laboratorio de Fitopatología de la Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo de Gran Canaria. Colegiada del Colegio Oficial de Grado e Ingeniería Técnica Agrícola de Las Palmas.
En una isla donde conviven microclimas, turismo, agricultura intensiva, jardines tropicales y especies llegadas de medio mundo, trabajar en fitopatología significa vivir en alerta permanente.
Purificación Benito, Ingeniera Técnica Agrícola, colegiada del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Las Palmas y directora del programa del laboratorio de fitopatología del Cabildo de Gran Canaria, lleva más de dos décadas observando cómo cambian los cultivos, cómo avanzan las plagas y cómo el clima va alterando silenciosamente las reglas del juego.
Pero el camino que la trajo hasta aquí empezó en otro lugar lejos del archipiélago, en el pueblo de su padre, en Huesca, donde pasaba los veranos. Entre frutales y conversaciones sobre la existencia de una Escuela de Ingeniería Agrícola en Lleida, nació una decisión que acabaría convirtiéndose en una profesión profundamente ligada al territorio, al servicio público y que exige saber un poco de todo para poder ayudar a muchos.
Mi tarea principal es el diagnóstico de plagas y enfermedades de especies vegetales de interés agrícola y ornamental. Al presentar la isla una gran variedad de microclimas, de hecho se la denomina 'continente en miniatura', los cultivos son de lo más variado, desde leñosas de hoja caduca como el manzano, viña a subtropicales como plátano y aguacate, sin olvidarnos de hortícolas como tomate, calabacín, papas, fresas… Así como flor cortada y todo lo que es jardinería.
El abanico de plagas y enfermedades es muy amplio y diverso lo que complica la detección y aislamiento. No podemos ser especialistas en un cultivo determinado, sino a saber un poquito de todo.
Hay varios. Por ejemplo, las enfermedades fúngicas. La complejidad de los casos fúngicos radica en su taxonomía, esto sucede con el Mal de Panamá, una enfermedad en platanera. Esta afección estaba originada por la especie Fusarium oxysporum fsp.cubense, y ahora, el resultado de los estudios moleculares la ha dividido en dos especies. Las constantes actualizaciones de las taxonomías complican el diagnóstico. Además, el Mal de Panama presenta un control difícil, y esto hay que transmitírselo al agricultor.
Uno de los problemas claves en la producción agrícola es el control de plagas y enfermedades. Nuestro laboratorio ofrece de forma gratuita una amplia gama de ensayos, que van desde análisis de nematodos, identificación de plagas a detección de hongos, oomicetos, bacterias y virus.
Nuestro trabajo representa un gran apoyo al sector agrícola insular. En los últimos años hemos incorporado técnicas moleculares que facilitan un diagnóstico más preciso y rápido. En este sentido, el objetivo es seguir muy de cerca los avances en los procedimientos y tecnología de diagnóstico de los laboratorios de referencia.
Mi formación específica me ha permitido complementar el diagnóstico de laboratorio con el de campo. Este último es el que más se abordo en nuestra carrera. Detectar síntomas, diferenciar enfermedades de daños fisiológicos o plagas, reconocer factores ambientales que favorecen patógenos. Así como entender la relación suelo-planta-patógeno, como las condiciones de suelo, drenaje, salinidad, materia orgánica, nutrición influyen en el desarrollo de enfermedades fúngicas o bacterianas.
Todo ello ayuda a la prevención y manejo integrado, a poder diseñar estrategias para reducir las enfermedades y plagas, mediante rotaciones, manejo del riego, y fertilización equilibrada, entre otras. En definitiva, se traduce en un asesoramiento técnico al agricultor/productor.
A la pregunta de si somos más ITA`s en el departamento, sí, afortunadamente cuento con una compañera, Elizabet, creo que formamos un buen equipo.
Un giro de guion que me toco vivir, aunque ya se había iniciado unos años antes, tuvo como protagonista el cultivo de tomate de exportación. El tomate paso de ser el centro de los diagnósticos en nuestro laboratorio, en torno a un 70%, a convertirse en un diagnóstico testimonial. La provincia de Las Palmas se convirtió en la principal productora a nivel nacional. Por el camino, las virosis, carestía del agua, mano de obra, el transporte, la competencia con la Península y Marruecos, han creado la tormenta perfecta para la caída del tomate en Gran Canaria.
En cuanto al cambio climático, vemos que las plagas ya no experimentan la denominada parada invernal, y tienen más ciclos y niveles poblacionales altos a lo largo del año. Así mismo, plagas que eran consideradas secundarias están afectando como primarias a determinados cultivos en ciertos momentos.
Por otro lado, las especies leñosas están en regresión. Las leñosas presentan un decaimiento generalizado porque las temperaturas son más altas, durante más días y el nivel de humedad es menor. Bajo estas circunstancias, las enfermedades de madera han entrado en reemergencia.
Desde siempre me han gustado las plantas, los arboles tanto frutales como ornamentales. Los veranos los pasaba en el pueblo de mi padre, Sariñena en la provincia de Huesca. Teníamos unos amigos productores de manzana y melocotón en Zaidín, junto a Fraga, en la llamada zona de La Franja cerca de Lleida.
Yo iba a recoger fruta, y me hablaban de una Escuela de Ingeniería Técnica Agrícola que había en Lleida, y entonces me anime a estudiar allí, Ingeniería Técnica Agrícola. Una decisión vital y profesional de la que nunca me he arrepentido.
Me entusiasma cuando llega una muestra al laboratorio: observar los síntomas, verla bajo lupa, hacer cultivos, preparaciones microscópicas, buscar información, bibliografía… En definitiva, poder llegar a la causa del problema.
Por otra parte, para mí es muy incómodo tener que informar al agricultor que la solución a su problema pasa por arrancar el cultivo y por tanto a tener pérdidas económicas.
¿Qué papel ha jugado tu colegio profesional en tu trayectoria profesional?
Nuestro colegio ha sido un gran apoyo como fuente de información, de asesoramiento en todo lo relativo a nuestras funciones como Ingenieros Técnicos Agrícolas, ITAs. La oportunidad de realización de cursos de formación.
Además, gracias al colegio he conocido a compañeros que ahora son amigos. Formar parte de un colectivo con objetivos comunes.
Los animaría porque es una profesión muy gratificante. El sector agrícola es un sector clave y estratégico para nuestra sociedad. Nuestro trabajo contribuye a la producción de alimentos, de otros productos de valor, al mantenimiento del paisaje, y aún más en un territorio tan frágil como el nuestro. Resulta decisivo como respaldo del trabajo de los agricultores y ganaderos.
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Colegiado del mes