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7 jul 2026
Gerente de Ingeniería Fraile. Colegiado del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados en la Rama Agrícola de Castilla-Duero.
Hay empresas que nacen con un gran plan de negocio. Y hay otras que empiezan en una habitación de casa, con una mesa, unos planos y la convicción de que, trabajando bien, los clientes acabarán llegando.
Félix Fraile creció viendo cómo su padre levantaba Ingeniería Fraile (Valladolid) desde cero. Años después, tomó el relevo de un proyecto que hoy reúne a 25 profesionales y se ha convertido en un referente para el sector agroganadero de Castilla y León, con los Ingenieros Técnicos Agrícolas como pieza fundamental del equipo.
En esta entrevista, el gerente de Ingeniería Fraile y colegiado del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados en la Rama Agrícola de Castilla-Duero, comparte su visión sobre la evolución de la profesión, la importancia de la colegiación, el valor de los equipos y los retos de una ingeniería cada vez más especializada, pero que sigue teniendo a las personas en el centro.
Si, en los años 90 mi padre (José Mª Fraile) cerró un negocio hortícola que no le funcionó y tuvo que reinventarse, y si, empezó en la habitación de su casa realizando pequeños proyectos a conocidos. Viendo que aquello funcionaba, en 1999 decidió crear una sociedad que fue evolucionando hasta el día de hoy. Y para mí fue algo natural, yo viví todo ese proceso, lo viví desde dentro, mi padre trabajaba en casa, me gustaba lo que veía y nunca tuve dudas de que ese iba a ser también mi camino.
Arrancar, comenzar de cero, seguro que fue lo más difícil, pero ese mérito se lo doy por entero a mi padre. Lo que ya sufrí yo fue la crisis del 2008, donde muchas ingenierías incluso cerraron. Nosotros sufrimos mucho pero tomamos la decisión de mantener al mismo equipo humano, que por aquel entonces rondaría las 12 personas porque teníamos claro que si éramos capaces de aguantar, saldríamos reforzados, y así fue. Sobre esta base, aunque siempre es difícil, hemos podido crecer y seguir hasta hoy.
Somos una empresa que ofrece servicios de: Ingeniería, Arquitectura, Medio Ambiente y consultoría en figuras de calidad. Somos un equipo multidisciplinar formado por 25 personas compuesto por ingenieros de distinta ramas, arquitectos, aparejadores, delineantes, topógrafos y economistas. Ofrecemos un amplio abanico de servicios que incluyen proyectos técnicos, tramitación de licencias, direcciones de obra, seguridad y salud, topografía, tramitación de ayudas y subvenciones a la inversión. Pero donde somos un referente en Castilla y León es en el sector agrario, agrícola, ganadero y agroindustrial, donde el ITA es el núcleo principal de la mayoría de nuestros proyectos, es tan importante que, aproximadamente el 50% de la plantilla está formada por ITAS.
Sí, valoro positivamente que los técnicos que incorporo al equipo estén colegiados. No solo por el respaldo que supone pertenecer a un colectivo profesional fuerte y representativo, sino también por las oportunidades de formación continua, actualización técnica e intercambio de conocimientos que ofrece el Colegio. La colegiación facilita que los profesionales estén permanentemente informados sobre novedades normativas, criterios técnicos, jornadas formativas y documentación especializada, lo que contribuye a mejorar su capacitación y su desarrollo profesional. En definitiva, considero que la pertenencia al Colegio ayuda a que los técnicos sigan creciendo profesionalmente y puedan ofrecer un servicio de mayor calidad y rigor técnico.
Pues para una ingeniería como la mía, el colegio es fundamental, pues necesitamos de un visado colegial para nuestros trabajos (proyectos, encargos DO, libros de órdenes e incidencias, Certificados Finales de Obra, etc.). Para nosotros, Silvia, Elena y Raquel, profesionales del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados en la Rama Agrícola Castilla-Duero, al que pertenezco, son como unas compañeras más, hablamos y nos comunicamos con ellas a diario. El Colegio ha sido un apoyo importante a lo largo de mi trayectoria profesional, proporcionándome asesoramiento, información técnica y respaldo para el desarrollo de los proyectos que he realizado durante estos años.
Desde que empezó mi padre hasta hoy en día, por suerte o por desgracia, el mercado, en todos sus ámbitos, exige mucha más profesionalización. El cliente y los gremios asociados a nuestro trabajo te exigen un trabajo más completo. El avance de las tecnologías, que nos ha llevado a estar usando ahora la IA, nos fuerza a una especialización que antes no era ni imaginable.
Lo que sigue exactamente igual, es el trato directo y cercano con el cliente.
Siendo realista y sin querer desilusionar a las nuevas generaciones, es cierto que para empezar en este tipo de trabajo una persona sola, dándose de alta cómo autónomo por libre, partiendo de cero, ahora, en estos momentos, lo veo como un gran reto. Es más, los profesionales que trabajaban cómo autónomos por su cuenta, están desapareciendo. Este sector de los proyectos técnicos y sus posteriores tramitaciones administrativas, es algo muy complejo, tenemos que dar un buen servicio que implica un trabajo enorme, porque el mercado y la competencia con otras ingenierías así lo exige. Formar un equipo entre compañeros, y comenzar un proyecto juntos, lo veo más factible. Además, la experiencia del día a día nos permite conocer y comparar diferentes formas de trabajar dentro del sector. En ese contexto, considero que el nivel técnico, el rigor y la calidad de los trabajos que desarrollamos constituyen una de nuestras principales fortalezas. Precisamente ese compromiso con la profesionalidad y la mejora continua es, a mi juicio, uno de los motivos por los que seguimos siendo un referente y mantenemos una posición destacada dentro de nuestro ámbito de actuación.
Pues la verdad que ambas cosas, vocación y continuar con el proyecto que inició mi padre. Pero echando la vista atrás, no me arrepiento y veo que ha sido un acierto total. Es más, no quiero meter presión a mi hijo (Félix Fraile Jr), pero me gustaría que este proyecto siguiese y creciese con él.
La ingeniería ligada al sector agroganadero es cada vez más técnica, más normativa y más compleja. ¿Qué tipo de profesional crees que hará falta en los próximos años?
Si, buena pregunta y totalmente cierto. Muchos compañeros Agrícolas que de siempre han estado haciendo proyectos ganaderos y los trámites administrativos que conllevan, ya van entrando en canas y no están dispuestos a sufrir la maraña administrativa en la que se ha convertido este trabajo tan infinitamente reglado, y que al final cuesta mucho tiempo y esfuerzo. En Ingeniería Fraile hemos afrontado esta situación, creando una empresa paralela, una filial, con su equipo de trabajo independiente para este tipo de trabajo, con gente especializada en la materia, para poder responder a este nuevo panorama.
Son ya muchos años, es verdad, pero estoy rodeado de muy buenos compañeros que son unos grandes profesionales y entre todos vamos trabajando con mucho esfuerzo. Si algún día me fallase el equipo humano, seguro que perdería gran parte de esta ilusión… Y también he tenido la suerte de que muchos de nuestros clientes han acabado siendo amigos por el trato que hemos dedicado a sus proyectos. En resumen, mi ilusión después de todos estos años sigue sustentándose en dos pilares fundamentales: el valor de un gran equipo humano y la confianza forjada con mis clientes. Dos aspectos que han convertido mi trayectoria profesional en una experiencia tan enriquecedora en lo personal como en lo laboral.
Palabra clave
Colegiado del mes