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Regina Monsalve y Teresa García, las dos únicas mujeres que presiden un Colegio ITA en España

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Teresa inició sus estudios de Ingeniería Técnica Agrícola sin demasiada vocación, pero la encontró con los años y a día de hoy la pone en práctica desde una visión de servicio público en la naturaleza. Regina, tuvo claro que quería ser ‘Ingeniera del campo’ a los 12 años, le fascinó la idea de trabajar utilizando el ingenio para resolver los problemas de los demás.

Ambas son mujeres que trabajan en un sector históricamente masculinizado, y ambas han sentido en algún momento que los prejuicios trataban de condicionar su profesionalidad. Pero las dos han conseguido superar esas barreras e ir más allá, obtener el respeto de sus compañeros y llegar a ser presidentas de sus respectivos Colegios Profesionales.

Hoy conocemos un poco más a fondo a Teresa García, Presidenta del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados de Almería (COITAAL), y a Regina Monsalve, Presidenta del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados de Valencia y Castellón (COITAVC).

Pregunta: ¿Por qué decidisteis estudiar Ingeniería Técnica Agrícola?

Regina Monsalve: Mi abuela y mi abuelo eran ingenieros industriales. De pequeña me llamaba la atención verles entre planos y haciendo cosas que yo no concebía como un trabajo normal. A los 5 años le pregunté a mi abuelo que de qué trabajaba. Me contestó: “Tengo la profesión más bonita del mundo, soy ingeniero”. “¿Y qué hace un Ingeniero?”, le pregunté. “Utilizar el ingenio para resolver los problemas a los demás , imagínate que te pagan por soñar en voz alta” Y enseguida contesté: “Yo quiero ser ingeniero”.

Al cabo de varios años me preguntó qué tipo de ingeniero quería ser, le dije que del campo. Se disgustó. Me dijo que la agronomía no merecía esa categoría, que el campo no tenía ciencia. Yo le contesté: “Tú dirás lo que quieras , pero lámparas de televisiones y esas cosas que tú haces se pasan y evoluciona, pero comer tienes que comer todos los días” Mi abuelo se rio a carcajadas y me contesto: “Tienes toda la razón serás una gran ingeniera” Tenía 12 años, y desde entonces lo he tenido clarísimo.

Teresa García: En Almería siempre he estado ligada al campo, pero cuando tuve que elegir qué estudiar, mi primera opción fue fisioterapia en Valencia. La nota de corte era alta y, al no tener noticias de la Universidad, empecé a asistir a clases de Ingeniería Técnica Agrícola. Con el curso avanzado me cogieron en fisioterapia, pero en casa no les hacía gracia que me fuese tan lejos y al final decidí quedarme, acabar ese primer año y ver si terminaba gustándome la Ingeniería Agrícola. Pasó el primer curso y decidí continuar. Es obvio que en aquel momento la vocación no estaba clara, pero ahora tengo claro que mi vocación es la del servicio público en la naturaleza.

P: ¿Cuál fue vuestro primer trabajo como ITA y a qué os dedicáis en la actualidad?

RM: Fue un contrato con la UPM, que consistía en llevar a cabo encuestas en las cooperativas valencianas. En la actualidad mi actividad principal es el asesoramiento a explotaciones agrarias y agropecuarias, en materia de nuevas tecnologías y reglamentaciones de calidad.

TG: Como técnico comercial vendiendo un herbicida. Fueron solo dos meses, a partir de ahí me dediqué al asesoramiento. Actualmente soy funcionaria de carrera en la Delegación Territorial de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio en Almería. Gestiono los aprovechamientos forestales en el Servicio de Gestión del Medio Natural.

 

Regina Monsalve, recogiendo el premio extraordinario de innovación mujer rural, junto a la Ministra de Agricultura, Isabel Gª Tejerina, y la Consellera de Agricultura de la Comunitat Valenciana, Elena Cebrián.
Regina Monsalve, recogiendo el premio extraordinario de innovación mujer rural, junto a la Ministra de Agricultura, Isabel Gª Tejerina, y la Consellera de Agricultura de la Comunitat Valenciana, Elena Cebrián.

 

P: La pregunta ¿Ingeniera Técnica Agrícola y mujer? ¿Ya es de otra época?

RM: En cuanto a número y representatividad, sí. Tenemos mucha visibilidad y competencia en la administración, en enseñanza… A pie de campo todavía se sorprenden cuando les demuestras que sabes diferenciar perfectamente variedades, que estás a la última en sistemas de riego, en maquinaria… Pero cuando lo consigues te valoran incluso más que a los compañeros

TG: En algunos campos las mujeres entramos con más facilidad, como en calidad, prevención de riesgos laborales, proyectos e informes… En otros cuesta más, como en la asesoría de explotaciones agrarias. Opino que la evolución está siendo lenta porque existen cuestiones de políticas de igualdad y corresponsabilidad en la legislación vigente que, simplemente, no se está llevando a cabo.

P: Hablemos de la evolución que habéis visto a lo largo de vuestra trayectoria profesional. ¿Qué barreras os encontrasteis al principio? ¿Permanecen?

RM: Llevo 25 años trabajando y anécdotas de ese tipo tengo muchas, pero lo peor es que empecé a percibirlas en la propio Universidad, donde algunos de los profesores más mayores te hacían sentir que allí no pintabas nada. Pero yo siempre he sido de retos y eso me motivaba aún más. En la actualidad las barreras son mucho menores. Creo que también ha influido que nos hayamos acostumbrado a ver Conselleras y Ministras en este sector, y todas trabajando muy bien. Las mujeres, además, hemos sido pioneras introduciendo factores como el desarrollo rural, la ecología, la sostenibilidad… Hemos aportado otras inquietudes.

TG: En mis primeros trabajos las empresas nos pagaban menos que a los hombres, y siempre he tenido la sensación de que en algunas actividades, como en las labores comerciales de insumos, se nos utilizaba para atraer a los agricultores. Cuando empecé a trabajar en el asesoramiento de explotaciones percibía, de entrada, cierta desconfianza, pero el trabajo bien hecho terminaba hablando por sí mismo y eso se transformaba en confianza y respeto. Es evidente que, como en cualquier sector, sigue habiendo casos de discriminación y trato desigual en cuanto a salarios, despidos tras una maternidad o tras solicitar una reducción de jornada para cuidado de hijos o familiares a cargo, aunque estén contempladas en convenio. Pero, aunque hay denuncias, la mayoría finalizan por acuerdo entre las partes y no salen a la luz.

TERESA GARCIA_COITAAL
Teresa García en su despacho del COITAAL

P: En la actualidad, sois las dos únicas mujeres que presidís un Colegio de Ingeniería Técnica Agrícola en España, ¿por qué os decidisteis a presentaros y por qué creéis que hay tan poca representación femenina en estos cargos?

RM: Desde que me colegié al terminar la carrera, nunca había participado activamente en el Colegio. Lo de la presidencia me lo propusieron desde el propio Colegio, a raíz de eso me interesé por lo que se hacía allí y me sorprendió mucho todo el trabajo que realizan, tanto que me sentí culpable por mi pasividad de todos estos años. Así que me presenté, y aquí estoy desde junio de 2015. De verdad creo que todos los colegiados deberíamos conocer mejor la labor que se realiza tanto en los Colegios regionales como en el Consejo.

Sobre por qué no hay más representación femenina, supongo que una razón es que por estadística somos menos. Otra razón es la gran dedicación que requiere, y que las mujeres que somos madres seguimos manteniendo ese rol, y eso también dificulta.

TG: Siempre he colaborado activamente con el Colegio, pero lo de ser presidenta no me lo planteé nunca por mi carácter tímido e introvertido. Un día me lo propusieron. La respuesta automática fue no. Aún no sé cómo me lograron convencer, pero lo hicieron, y soy presidenta desde enero de 2013.

Sobre la poca presencia de mujeres en los cargos de los Colegios, creo que por una parte hay poco corporativismo, y por otra, son puestos no remunerados que conllevan muchas obligaciones. Conciliar todo ello con la vida familiar no es nada fácil. En mi opinión hay que aunar varios factores: una vocación corporativa, un trabajo que te lo permita y una pareja que te apoye.

P: ¿Qué se podría hacer para que hubiese una mayor presencia femenina en el sector y en las carreras de agronomía?

RM: En ciertos sectores, como la Universidad o en la investigación, diría que somos mayoría. A pie de campo es posible que se nos vea menos. Antes he comentado que mi abuela era ingeniera industrial, pero jamás le dejaron firmar un proyecto, lo hacía mi abuelo por ella. Hay que darle tiempo al tiempo, dentro de poco se hablará de las mujeres en el campo como algo totalmente normal.

TG: Quien más puede hacer es el gobierno a través de políticas de igualdad y corresponsabilidad. Sería un avance no solo para las personas sino también para las empresas, y por ende para la sociedad. A partir de aquí no habría que hacer nada porque la vocación surgiría de forma más natural y trabajarían en agronomía las mujeres que quisieran hacerlo.