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Diez reflexiones sobre el sistema de seguros agrarios

Desde el Consejo de Ingenieros Técnicos Agrícolas estamos siempre pendientes de cómo se mueve el sector agroalimentario para ser plataforma de discusión, y a la vez altavoz, de cuestiones relevantes y decisivas para el futuro sectorial y de los profesionales que representamos. En esta línea de trabajo, la semana pasada organizamos junto a Cajamar Caja Rural en el MAPAMA la jornada ‘Desafíos del seguro agrario: cambio climático y gestión de riesgos’.

Estas son las 10 principales ideas que se expusieron:

1. El sistema de seguros agrarios español, después de 40 años de vida y evolución, está consolidado y es todo un referente a nivel internacional, aunque hay capacidad para la mejora y las asociaciones agrarias y cooperativas así lo demandan.

2. Si bien hay cultivos con elevado nivel de aseguramiento, como los herbáceos, cítricos, frutales y la vid, todavía hay sectores con una contratación escasa: olivar, frutos secos o el porcino, son buenos ejemplos.

3. El año 2017 supuso una prueba de estrés al sistema de seguros, por la concurrencia de siniestros, la gran cantidad de superficie afectada y la cuantía de las indemnizaciones pagadas. Los peritos, en su mayoría Ingenieros Técnicos Agrícolas, son figuras imprescindibles en el sistema de gestión de seguros agrarios, aunque no pertenecen a Agroseguro y por tanto son independientes en sus análisis, actúan con celeridad y profesionalidad para realizar las tasaciones en tiempo y forma, y propiciar así una rápida gestión de todos los trámites que dan lugar al pago de las indemnizaciones.

4. El sistema de seguros agrarios está en pleno análisis para encontrar la forma de fidelizar a agricultores y ganaderos. Para ello debe ofrecer productos más atractivos, en los que se pueda asegurar los rendimientos reales que esperan los productores, según demandan las organizaciones agrarias.

5. El cambio climático es un nuevo invitado que plantea retos al actual sistema de seguros. La sequía, las granizadas, las heladas… tienden a ser más extremas e impredecibles y el agricultor no puede hacer nada ante ello, por eso los seguros agrarios son la mejor herramienta de protección de la viabilidad de su explotación. El incremento de daños y la consiguiente indemnización que conllevará el cambio climático puede suponer, por mayor riesgo, unas primas de contratación que hagan poco atractivo el seguro.

6. Para afrontar esta situación derivada del cambio climático, hay un debate abierto sobre si sería adecuado tener un sistema de seguros solidario y universal. Solidario, entre zonas y producciones de mayor y menos riesgo, que podría generar un fondo que se pudiese usar para compensar a los asegurados en caso de siniestros extraordinarios. Universal, porque de este modo todo el agro español estaría asegurado y esto también propiciaría un abaratamiento de las primas.

7. El sistema de seguros agrarios español, por nuestras condiciones de mayor variabilidad climática y rendimientos, es un instrumento de gestión de riesgos muy desarrollado basado en las subvenciones del Estado en el que lo asegurable no es indemnizable. Estas ayudas públicas hacen que el coste de las primas sea asequible para que los productores tengan cubiertas sus producciones.

8. Si se amplía la base de contratación será necesario aumentar el presupuesto destinado desde el estado a subvencionar el seguro, en caso contrario el aumento de la prima que pagan los asegurados sería tal que se produciría, con toda seguridad, una caída de la contratación. Desde algunas organizaciones agrarias demandan una mayor corresponsabilidad de las Comunidades Autónomas, de manera que estas también destinen parte de sus presupuestos a hacer más llevadera a los agricultores la contratación de estos seguros agrarios.

9. Los fondos PAC también tiene su papel en el ámbito del seguro agrario, ya que las ayudas que llegan desde Europa, concretamente las relativas al segundo pilar, se pueden compatibilizar con las ayudas del Estado para la gestión de riesgos y crisis.  Hasta ahora sólo se han destinado a subvencionar pólizas que cubren pérdidas a partir del 30 % en el conjunto de la explotación, cobertura que no se ajusta a la demanda del sector.

10. Además de los acontecimientos climáticos, las explotaciones agropecuarias se ven sometidas a la volatilidad de los mercados.  Para garantizar los ingresos de los productores frente a los riesgos de mercado, desde la PAC se podría apoyar a través de un Instrumento de Estabilización de Rentas bajo forma de fondo mutual. Todo el sector coincide en que, a pesar de la dificultad, es necesario explorar la viabilidad de instrumentos complementarios a los seguros de cosechas.